H. Erick Flores, L.C.
In the name of the Father and of the Son and of the Holy Spirit. Amen.
Christ, our King, Thy Kingdom come!
Preparatory prayer (to put me in the presence of God)
Hola, Señor, quiero estar un tiempo en silencio para encontrarme contigo; quiero y tengo el deseo de ver tu rostro. Sé que necesito hacer otras cosas, tengo muchas preocupaciones, aun así, me doy un tiempo para hablar y estar contigo.
Gospel of the day (to guide your meditation)
Del santo Evangelio según san Lucas 7, 19-23
En aquel tiempo, Juan envió a dos de sus discípulos a preguntar a Jesús: “¿Eres tú el que ha de venir, o tenemos que esperar a otro?”. Cuando llegaron a donde estaba Jesús, le dijeron: “Juan el Bautista nos ha mandado a preguntarte si eres tú el que ha de venir, o tenemos que esperar a otro”.
En aquel momento, Jesús curó a muchos de varias enfermedades y dolencias y de espíritus malignos, y a muchos ciegos les concedió la vista. Después contestó a los enviados: “Vayan a contarle a Juan lo que han visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia el Evangelio. Dichoso el que no se escandalice de mí”.
Word of the Lord.
Meditate on what God tells you in the Gospel
El comenzar la oración sin agradecer a Dios su presencia hace que tengamos un fruto menos maduro. Entonces, primero hay que hacerlo pues es un don. Él quiere venir porque Dios Padre ve un reflejo de Jesucristo en nosotros, lo cual es verdaderamente un misterio que sea así.
En el Evangelio Juan envía, sus discípulos se ponen en camino; Cristo da testimonio más con sus actos que con palabras y los discípulos vuelven a Juan con una respuesta. De ver las acciones objetivas, pasamos a la reflexión personal. Nos enfocamos en la acción de Cristo, sus acciones nos dicen quién es; ahora veamos nuestras acciones, ¿qué dicen de cada uno de nosotros? Posiblemente nos parecemos a Juan que envía, o mejor, a los discípulos que están en camino o regresan con respuestas. El llamado más profundo para el cristiano es vivir como Cristo, vivir en Cristo: acciones misericordiosas, puras, paciencia, amor por el prójimo, el poder de sanación de las palabras o pensamientos… Si todas las personas tenemos una sed de Dios, cuando estemos con otros deberíamos preguntarnos, al despedirnos, si logramos que sintieran el amor de Cristo. O al menos sentirse mejor. De esa manera, nuestras acciones estarán revelando la caridad cristiana antes que las palabras, como lo hace Cristo en el Evangelio.
Hay que darnos tiempo para ver dentro y orar sobre las propias acciones. Ver en qué paso nos encontramos, es decir, si somos los enviados o los que regresamos con respuestas; si somos los que están viendo cómo Cristo actúa en la propia vida o en la vida de otros. Al final, agradezcamos por las bendiciones y el amor de Dios por cada uno de nosotros.
«Jesús invitó a sus discípulos a vivir hoy lo que tiene sabor a eternidad: el amor a Dios y al prójimo; y lo hace de la única manera que lo puede hacer, a la manera divina: suscitando la ternura y el amor de misericordia, suscitando la compasión y abriendo sus ojos para que aprendan a mirar la realidad a la manera divina. Los invita a generar nuevos lazos, nuevas alianzas portadoras de eternidad.» (Homilía de S.S. Francisco, 21 de enero de 2018).
Dialogue with Christ
This is the most important part of your prayer, prepare yourself to talk with much love with the One who loves you.
Purpose
Propose a personal one. The one that involves the most love in response to the Beloved... or, if you believe that this is what God is asking of you, live what is suggested below.
Ser agradecido con el prójimo, por medio de un gesto o una palabra.
Farewell
We thank You, Lord, for all Your benefits, You who live and reign forever and ever.
Amen.
Christ, our King!
Thy Kingdom come!
Most prudent Virgin, Mary, Mother of the Church.
Pray for us.
In the name of the Father and of the Son and of the Holy Spirit. Amen.


