Clara Ansaldo llegó a Lisboa a la Jornada Mundial de la Juventud de 2023 en medio de un proceso de discernimiento que ya venía recorriendo desde hacía algunos años. Entre encuentros, celebraciones y momentos de oración, vivió experiencias que le ayudaron a confirmar aspectos fundamentales de su camino vocacional y de su pertenencia al Regnum Christi. Hoy comparte cómo aquella Jornada Mundial de la Juventud fortaleció su confianza en Dios y le permitió profundizar en las preguntas que llevaba en el corazón.
¿Qué inquietudes o preguntas llevabas contigo antes de participar en la JMJ de Lisboa?
Yo ya me encontraba en un proceso de discernimiento desde hacía un par de años, muy acompañada y con cierta claridad sobre lo que Jesús me iba mostrando. Aun así, antes y durante la JMJ pasé por un momento de mucha duda sobre lo que Dios quería para mi vida. Tenía un profundo deseo de conocer su plan, pero sentía poca claridad sobre los pasos a seguir; no sabía si efectivamente me estaba llamando a la vida consagrada o si su llamado era simplemente a seguirlo a Él en la realidad que vivía en ese momento. A partir de ahí surgían muchas otras preguntas: ¿estaba dando los pasos necesarios?, ¿iba por buen camino?, ¿debía seguir estudiando mi carrera?, ¿cuál era el siguiente paso y cuándo debía darlo?
Durante la JMJ, ¿hubo algún momento en el que sentiste que algo se movía con más claridad en tu interior?
Creo que en la JMJ hubo varios momentos que, poco a poco, me ayudaron a ir aclarando muchas de esas dudas. Uno de ellos fueron los momentos con el Papa Francisco. Recuerdo que, al escucharlo hablar, tuve mucha certeza de que mi primer llamado era y siempre sería seguir a Jesús y amar como Él en cualquier estado de vida. Aunque esto tal vez no aclaraba todas las dudas que llevaba conmigo, sí me dio mucha paz saber cuál era mi verdadero objetivo. También recibí con fuerza ese llamado a no tener miedo y a confiar, sabiendo que todo estaría en sus manos.

¿Cómo fue tu encuentro con el Regnum Christi en ese contexto y qué fue lo que más te llamó la atención?
El encuentro del Regnum Christi fue mi momento favorito de la JMJ. Fue definitivamente otro momento de mucha claridad, de sentirme en familia en medio de tanta gente desconocida y de confirmar una vez más mi pertenencia al Regnum Christi. Recuerdo haber disfrutado la música, los reencuentros y todo lo que viví ese día. Fue un día de mucha alegría.
Para mí fue una experiencia muy fuerte porque, si bien venía con todas estas dudas respecto a mi vocación, experimenté mucha claridad al descubrir que, fuera consagrada o no, Jesús me llamaba al Regnum Christi. Y me sorprendió mucho porque he estado en el Regnum Christi casi toda mi vida. Fue como escuchar a Jesús confirmando algo que, en realidad, nunca me había cuestionado. Me dio muchísima paz saber que, pasara lo que pasara y decidiera lo que decidiera con respecto a mi vocación, Jesús me llamaba a permanecer en esta familia.
¿Qué aportó la JMJ al camino de discernimiento que ya venías viviendo?
El discernimiento en realidad ya había comenzado antes de la JMJ. De hecho, cuando fui a Lisboa estaba viviendo con la comunidad de las consagradas en Santiago de Chile. Pero después de la JMJ sentí que pude profundizar más en mi discernimiento. Empecé a cuestionarme más cosas sin miedo y, poco a poco, al ir encontrando respuestas, Jesús fue marcando el camino con mucha claridad.
¿Qué significa para ti “darte una oportunidad” de discernir, más allá de llegar a una decisión concreta?
Es un acto de pura confianza en Dios, de aprender a ponerse en sus manos, algo que representa un aprendizaje muy valioso para la vida más allá de lo que se decida al final. Siempre pienso que es como recibir un regalo y no abrirlo. Cuando recibimos un paquete, lo primero que hacemos es abrirlo para ver qué hay dentro y después decidir si lo queremos o no, si nos gusta o no. Pero abrir ese regalo no significa necesariamente que exista un llamado a la vida consagrada.
Y la mejor parte de todo esto es que ese regalo que a veces nos da miedo abrir termina siendo siempre lo mejor para nosotros. En definitiva, cuesta darnos la oportunidad de discernir, pero al final se trata de eso: de recibir un regalo y aprender a confiar en Dios. Y no hay nada mejor que eso.

En este camino de discernimiento junto a las consagradas del Regnum Christi, ¿qué has descubierto sobre ti misma y sobre lo que buscas en la vida?
He aprendido muchísimo sobre mí misma. Todo este discernimiento ha sido un proceso de mucho autoconocimiento y de conocer más a Jesús en profundidad para así también conocerme a través de su mirada. Creo que lo más importante que he descubierto sobre mí es saberme infinita e incondicionalmente amada por Dios. Y es este amor el que me muestra lo que busco en la vida: responderle y aprender a amar como Él.
Pensando en los jóvenes que participarán en la próxima JMJ de Corea, ¿qué les dirías a quienes puedan experimentar una inquietud similar pero no saben si dar el siguiente paso?
Que vayan confiados y no tengan miedo. Jesús es el primer interesado en mostrar el camino y, aunque a veces nos sorprenda con las formas que tiene de hacerlo, Él siempre sabe mejor que nosotros lo que necesitamos. Vale la pena depositar en Él toda nuestra confianza.
Les diría también que no busquen una respuesta de un día para otro, sino que busquen la paz. Jesús no nos pide que tengamos el mapa completo de nuestra vida; solo nos pide que demos el siguiente paso con Él, sabiendo que su plan es llevarnos al cielo.



