Regnum Christi Internacional

Cristo es el Reino en persona:
descubre cómo hacerle presente

La novena de preparación para Cristo Rey nos lleva paso a paso a través de varias de las parábolas del Reino para ayudarnos a descubrirle aquí y ahora presente y vivo. Con ellas recorremos también los ámbitos de evangelización mencionados en el número 11 de los Estatutos del Regnum Christi, base del camino para la Convención General de 2024.

 

Este camino es una oportunidad para vivir con más plenitud nuestra llamada de hacer presente el misterio del Reino, a Cristo en persona que sale a nuestro encuentro, nos revela el amor de su corazón, nos reúne, nos forma como apóstoles, nos envía y acompaña para colaborar con Él en la evangelización de los hombres y la sociedad (EFRC 7 y 8).

Novena de Cristo Rey 2022

Viernes 11 de noviembre de 2022
Parábola del sembrador_ Anuncio de la fe y la nueva evangelización
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R/ Queremos verte y reconocerte, Jesús

V/ A ti, que eres el Reino en persona

«Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, una parte cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se la comieron. Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y como la tierra no era profunda brotó enseguida; pero en cuanto salió el sol, se abrasó y por falta de raíz se secó. Otra cayó entre abrojos, que crecieron y la ahogaron. Otra cayó en tierra buena y dio fruto: una, ciento; otra, sesenta; otra, treinta».

Mt 13, 3-8

(pausa en silencio para dejar penetrar la Palabra de Dios)

Jesús ha venido a sembrar, ¡y siembra con generosidad! Camina siempre con nosotros y no deja de estar sembrando su Reino en nuestro corazón.

Como sembrador que conoce su campo -su tierra, la tierra que somos cada uno de nosotros- el Señor siembra en todos los momentos de nuestra vida: siembra a pesar de las tentaciones del enemigo, a lo largo del camino; siembra entre las inconstancias de nuestra entrega, en el pedregal; entre los abrojos de nuestras preocupaciones, y también en los momentos en que somos receptivos y capaces de acoger su Palabra. Porque, más allá de cómo nos veamos a nosotros mismos o de lo difícil y árido que parezca a veces el terreno, sabe que somos tierra buena y que siempre hay algo de simiente que cae en ese lugar donde el Reino va a germinar.

En esta parábola Jesús nos dice que Él no se cansa de sembrar, y que no dejemos de anunciarle para que, a través de nosotros y en nosotros, Él pueda hacerse presente y salir al encuentro de los demás con toda la potencia creativa y fecunda de su amor.

Jesús, ¿cómo quieres que te haga presente a ti -el Reino en persona- en este ámbito apostólico que es el Anuncio de la fe y la nueva evangelización?

(pausa en silencio para oración personal)


Oración final:

Señor, como Regnum Christi nos has encargado la misión de hacerte presente a ti, que eres el Reino en persona. Envíanos tu Espíritu para descubrir cómo quieres que te ayudemos a responder a las necesidades que los hombres, el mundo y la Iglesia tenemos de Ti aquí y ahora.

Eres el centro de nuestras vidas, y con amor renovado te decimos:

R/ ¡Cristo Rey nuestro!
V/ ¡Venga tu Reino!

Sábado 12 de noviembre de 2022

Parábola del grano de mostaza_ La formación cristiana y educación de la niñez

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R/ Queremos verte y reconocerte, Jesús

V/ A ti, que eres el Reino en persona

«El reino de los cielos se parece a un grano de mostaza que uno toma y siembra en su campo; aunque es la más pequeña de las semillas, cuando crece es más alta que las hortalizas; se hace un árbol hasta el punto de que vienen los pájaros del cielo a anidar en sus ramas».

Mt 13, 31-32

(pausa en silencio para dejar penetrar la Palabra de Dios)

Nada hay grande que no comience siendo pequeño. En el Reino de Dios, la ley de la grandeza es la de la pequeñez. Necesitamos ser apóstoles con corazón de niño. ‘Si no os hacéis como niños no entraréis en el Reino de los cielos’ (Mt 18, 3). El niño nos recuerda que una de las leyes fundamentales del Reino es la pequeñez. A través de esta ley de lo pequeño y débil nos atraviesa el poder divino que ama derramarse en ella para transfigurarla. Igual que el grano de mostaza, la más pequeña de las simientes, se convierte en un árbol que cobija a pájaros de todas las especies, así es la presencia de Cristo en mí: se densifica poco a poco, desde lo pequeño y humilde, hasta que su Reino, Él mismo en persona, se hace presente sin saber yo exactamente cómo. 

 

Jesús, ¿cómo quieres que te haga presente a ti -el Reino en persona- en este ámbito de evangelización que es la educación y formación cristiana de la niñez? 

(pausa en silencio para oración personal)


Oración final:

Señor, como Regnum Christi nos has encargado la misión de hacerte presente a ti, que eres el Reino en persona. Envíanos tu Espíritu para descubrir cómo quieres que te ayudemos a responder a las necesidades que los hombres, el mundo y la Iglesia tenemos de Ti aquí y ahora.

 

Eres el centro de nuestras vidas, y con amor renovado te decimos:

R/ ¡Cristo Rey nuestro!
V/ ¡Venga tu Reino!

Domingo 13 de noviembre de 2022
Parábola del trigo y la cizaña_ La formación cristiana de la adolescencia
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R/ Queremos verte y reconocerte, Jesús

V/ A ti, que eres el Reino en persona

«El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras los hombres dormían, un enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la cizaña. Entonces fueron los criados a decirle al amo: “Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña?”. Él les dijo: “Un enemigo lo ha hecho”. Los criados le preguntan: “¿Quieres que vayamos a arrancarla?”. Pero él les respondió: “No, que al recoger la cizaña podéis arrancar también el trigo. Dejadlos crecer juntos hasta la siega y cuando llegue la siega diré a los segadores: Arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo almacenadlo en mi granero».

Mt 13, 24-30

(pausa en silencio para dejar penetrar la Palabra de Dios)

“¿Dónde te habías metido? Tu padre y yo te estábamos buscando”, le reprochó María a Jesús cuando tenía 12 años. A los adolescentes ya no les son suficientes los valores de la infancia: son tierra aparentemente árida que reclama más agua, más profundidad, respuestas verdaderas a los interrogantes más profundos. Son buscadores de lo auténtico, encantados por su fecundidad. Esto les facilita descubrir el Reino distinguiendo el trigo en medio de la cizaña. 

Dentro de cada ser humano existe también este adolescente que, de un lado, desea la autenticidad, y del otro, no siempre logra ser coherente con lo que está llamado a ser. Anidan en cada uno de nosotros trigo y cizaña, Reino y pecado. El Señor nos invita a confiar en la fuerza de su presencia, que es el trigo, que es el Reino, en medio de la cizaña -con la que Él cuenta- e insiste con paciencia en reinar pues sabe que su presencia es ya nuestra victoria, porque por mucha que sea la cizaña, jamás será más más grande ni más poderosa que su amor. Él reina en los distintos momentos y circunstancias de la vida. Su presencia es ya presencia de la victoria final.

 

Jesús, ¿cómo quieres que te haga presente a ti -el Reino en persona- en este ámbito de evangelización que es la educación y formación cristiana de los adolescentes? 

(pausa en silencio para oración personal)

Oración final:

Señor, como Regnum Christi nos has encargado la misión de hacerte presente a ti, que eres el Reino en persona. Envíanos tu Espíritu para descubrir cómo quieres que te ayudemos a responder a las necesidades que los hombres, el mundo y la Iglesia tenemos de Ti aquí y ahora.

 

Eres el centro de nuestras vidas, y con amor renovado te decimos:

R/ ¡Cristo Rey nuestro!
V/ ¡Venga tu Reino!

 

Lunes 14 de noviembre de 2022
Parábola de la red de peces _ La formación cristiana de la juventud
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R/ Queremos verte y reconocerte, Jesús

V/ A ti, que eres el Reino en persona

 

«El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran. Lo mismo sucederá al final de los tiempos: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno de fuego. Allí será el llanto y el rechinar de dientes».

Mt 13, 47-50

 

(pausa en silencio para dejar penetrar la Palabra de Dios)

 

Como flechas en la mano del guerrero, así son los hijos tenidos en la juventud. Bienaventurado el hombre que de ellos tiene llena su aljaba (Salmo 127), o, como decía Gregorio Marañón, “Toda la vida seremos lo que seamos capaces de ser desde jóvenes”. 

 

La juventud es la etapa en la que se profundiza el entendimiento de la realidad toda, la comprensión de un Dios vivo y presente que realiza el Reino en el aquí y ahora de la vida cotidiana, en cada instante, también en medio de las paradojas y las contradicciones. Es el tiempo en el que se empieza a anhelar profundamente una vida a la medida de las promesas grandes que Dios va sembrando en la tierra de nuestro corazón. En la juventud empezamos a experimentar esa realidad del Reino, de esa red buena que es Cristo mismo, vivo, que nos recoge junto a nuestras circunstancias por malas, dolorosas y miserables que sean. Y nos rescata y nos salva, anticipándonos así la promesa del Cielo con su misma presencia.

 

Jesús, ¿cómo quieres que te haga presente a ti -el Reino en persona- en este ámbito de evangelización que es la educación y formación cristiana de los jóvenes? 

 

(pausa en silencio para oración personal)

 

Oración final:

Señor, como Regnum Christi nos has encargado la misión de hacerte presente a ti, que eres el Reino en persona. Envíanos tu Espíritu para descubrir cómo quieres que te ayudemos a responder a las necesidades que los hombres, el mundo y la Iglesia tenemos de Ti aquí y ahora.

 

Eres el centro de nuestras vidas, y con amor renovado te decimos:

R/ ¡Cristo Rey nuestro!
V/ ¡Venga tu Reino!

 

Martes 15 de noviembre de 2022
Parábola del tesoro escondido _La pastoral vocacional

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R/ Queremos verte y reconocerte, Jesús

V/ A ti, que eres el Reino en persona

 

«El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra, lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo».

Mt 13, 44

(pausa en silencio para dejar penetrar la Palabra de Dios)

El tesoro escondido es este Dios-Amor encarnado, este Reino ya presente en nosotros, pero que a veces no logramos reconocer. “¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe?” (Jn 14, 9). Sí, es posible que tal como Felipe podamos estar mucho tiempo con Jesús, con el tesoro escondido de su amor, sin conocerle, hasta que se nos revela (se quita el velo de nuestros ojos) y descubrimos, llenos de gozo, el amor todopoderoso del Señor ya presente en nosotros. 

Es entonces cuando comprendemos que la vida es vocación, llamada de Cristo que nos ama y está ya presente en nosotros. Ayudar a descubrir esta presencia de Cristo que con amor llama a cada uno de nosotros se hace acción de la comunidad eclesial, para que cada uno de sus miembros reconozca su llamada personal y responda con generosidad, como quien descubre un tesoro y lo vende todo para comprarse el campo entero. 

Jesús, ¿cómo quieres que te haga presente a ti -el Reino en persona- en este ámbito de evangelización que es la cultura y la pastoral vocacional? 

 

(pausa en silencio para oración personal)

 

Oración final:

Señor, como Regnum Christi nos has encargado la misión de hacerte presente a ti, que eres el Reino en persona. Envíanos tu Espíritu para descubrir cómo quieres que te ayudemos a responder a las necesidades que los hombres, el mundo y la Iglesia tenemos de Ti aquí y ahora.

 

Eres el centro de nuestras vidas, y con amor renovado te decimos:

R/ ¡Cristo Rey nuestro!
V/ ¡Venga tu Reino!

 

Miércoles 16 de noviembre de 2022
Parábola de la perla _La promoción del matrimonio y la familia

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R/ Queremos verte y reconocerte, Jesús

V/ A ti, que eres el Reino en persona

 

«El reino de los cielos se parece también a un comerciante de perlas finas, que al encontrar una de gran valor se va a vender todo lo que tiene y la compra».

Mt 13, 45-46

 

(pausa en silencio para dejar penetrar la Palabra de Dios)

 

“Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti”, dice San Agustín. El corazón del ser humano es como ese comerciante de la parábola que, anhelando el Reino, busca el amor verdadero por todas partes, y cuando lo encuentra hace lo necesario para conseguirlo.

 

Así también, el hombre y la mujer lo dejan todo para seguir la llamada del Señor al matrimonio, como quien encuentra la perla preciosa y lo vende todo para comprarla, porque descubren que así es como están siendo invitados por el Señor para hacerle presente y manifestar la fecundidad de su amor. Y es que el sacramento del matrimonio hace presente a Cristo vivo como el sacerdote en el sacramento de la Eucaristía, como ofrecimiento de amor donde Cristo, el Reino, se manifiesta aquí y ahora.

 

Jesús, ¿cómo quieres que te haga presente a ti -el Reino en persona- en este ámbito de evangelización que es la promoción del matrimonio y la familia? 

 

(pausa en silencio para oración personal)

 

Oración final:

Señor, como Regnum Christi nos has encargado la misión de hacerte presente a ti, que eres el Reino en persona. Envíanos tu Espíritu para descubrir cómo quieres que te ayudemos a responder a las necesidades que los hombres, el mundo y la Iglesia tenemos de Ti aquí y ahora.

 

Eres el centro de nuestras vidas, y con amor renovado te decimos:

R/ ¡Cristo Rey nuestro!
V/ ¡Venga tu Reino!

 

Jueves 17 de noviembre de 2022

Parábola de la levadura_ La evangelización de los ambientes profesionales y de la cultura

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R/ Queremos verte y reconocerte, Jesús

V/ A ti, que eres el Reino en persona

 

«El reino de los cielos se parece a la levadura; una mujer la amasa con tres medidas de harina, hasta que todo fermenta». Jesús dijo todo esto a la gente en parábolas y sin parábolas no les hablaba nada, para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta: «Abriré mi boca diciendo parábolas; anunciaré lo secreto desde la fundación del mundo».

Mt 13, 33-35

 

(pausa en silencio para dejar penetrar la Palabra de Dios)

 

Tenemos en esta parábola algo del grano de mostaza, en el sentido de que la levadura es muy pequeña, y es solamente una fracción de la masa entera, pero da vida y forma a toda la masa. ¿Cómo es posible que algo, aparentemente pequeño e insignificante, cambie sustancialmente la masa? Pues es grande la diferencia entre el pan con levadura y el pan sin levadura. Ni parecen ni saben a la misma cosa. Es así la diferencia entre la persona que se deja tocar y transformar por el Reino, aquella que está conformada, configurada con Cristo, y aquella que se resiste a dejarse fermentar por Él.

 

El Señor nos llama a hacerle presente en la cultura y el mundo profesional, para que sean harina fermentada por el Señor. Nos llama a ser apóstoles y testigos de su poder redentor, a ser levadura que fermenta y hace presente a Cristo y su amor. De este modo participamos en este hacerse presente el Reino, saliendo al encuentro de cada persona allí donde esté.  Y cuanto más configurados con Cristo estemos, más se irradia el Señor mismo donde sea que nos encontremos.

 

Jesús, ¿cómo quieres que te haga presente a ti -el Reino en persona- en este ámbito apostólico que es la evangelización de los ambientes profesionales y de la cultura? 

 

(pausa en silencio para oración personal)

 

Oración final:

Señor, como Regnum Christi nos has encargado la misión de hacerte presente a ti, que eres el Reino en persona. Envíanos tu Espíritu para descubrir cómo quieres que te ayudemos a responder a las necesidades que los hombres, el mundo y la Iglesia tenemos de Ti aquí y ahora.

 

Eres el centro de nuestras vidas, y con amor renovado te decimos:

R/ ¡Cristo Rey nuestro!
V/ ¡Venga tu Reino!

 

Viernes 18 de noviembre de 2022

Parábola de la oveja perdida_ La promoción de la justicia social y a la práctica de las obras de misericordia
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R/ Queremos verte y reconocerte, Jesús

V/ A ti, que eres el Reino en persona

 

«¿Quién de vosotros que tiene cien ovejas y pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y, al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos, y les dice: “¡Alegraos conmigo!, he encontrado la oveja que se me había perdido”. Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse».

Lc 15, 4-7

 

(pausa en silencio para dejar penetrar la Palabra de Dios)

 

Yo soy el buen pastor, dice el Señor. Y en esta primera parábola de la misericordia de San Lucas, El Señor mismo, el Reino en persona, sale a buscar a quien se ha perdido o alejado de su amor y se ha separado de la comunidad de los que le siguen porque se saben pequeños y necesitados de pastor. Jesús realiza el Reino, es el Reino. Lo anuncia con la palabra, y lo hace visible con sus obras. Busca a su oveja perdida. Sale constantemente al encuentro de nuestra miseria y aprovecha cualquier ocasión para curar, sanar, socorrer al enfermo y necesitado, demostrándonos con su misericordia que nada puede separarnos de su Amor (cf. Rm 8, 39).

 

Sus milagros son primicia de la resurrección, de la vida eterna, de una sociedad y un mundo nuevo que comienza en cada persona que experimenta su amor. Y nos pide que lo hagamos nosotros también: dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, dar alojamiento al extranjero, vestir al desnudo, socorrer al pobre y visitar a los enfermos y a los que están en la cárcel.  Él, que es la misericordia misma, nos envía para hacerle presente en el mundo, llevando su amor a todos hombres y en toda circunstancia, especialmente a los que sufren, a los necesitados, y donde ya todo parece perdido.

 

Jesús, ¿cómo quieres que te haga presente a ti -el Reino en persona- en este ámbito de evangelización que es la promoción de la justicia social y a la práctica de las obras de misericordia? 

 

(pausa en silencio para oración personal)

 

Oración final:

Señor, como Regnum Christi nos has encargado la misión de hacerte presente a ti, que eres el Reino en persona. Envíanos tu Espíritu para descubrir cómo quieres que te ayudemos a responder a las necesidades que los hombres, el mundo y la Iglesia tenemos de Ti aquí y ahora.

 

Eres el centro de nuestras vidas, y con amor renovado te decimos:

R/ ¡Cristo Rey nuestro!
V/ ¡Venga tu Reino!

 

Sábado 19 de noviembre de 2022

Evangelio de Cristo Rey

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R/ Queremos verte y reconocerte, Jesús

V/ A ti, que eres el Reino en persona

 

«Estaba el pueblo mirando; los magistrados hacían muecas diciendo: «A otros salvó; que se salve a sí mismo si él es el Cristo de Dios, el Elegido». También los soldados se burlaban de él y, acercándose, le ofrecían vinagre y le decían: «Si tú eres el Rey de los judíos, ¡sálvate!» Había encima de él una inscripción: «Este es el Rey de los judíos». Uno de los malhechores colgados le insultaba: «¿No eres tú el Cristo? Pues ¡sálvate a ti y a nosotros!» Pero el otro le respondió diciendo: «¿Es que no temes a Dios, tú que sufres la misma condena? Y nosotros con razón, porque nos lo hemos merecido con nuestros hechos; en cambio, éste nada malo ha hecho». Y decía: «Jesús, acuérdate de mí cuando vengas con tu Reino». Jesús le dijo: «Yo te aseguro: hoy estarás conmigo en el Paraíso».

Lc 23, 35-43

 

(pausa en silencio para dejar penetrar la Palabra de Dios)

 

En el buen ladrón cobran vida todas las parábolas del Reino. En el momento final de su vida, enfrentado a su nada, fue tierra buena donde la semilla plantada, Jesús mismo, pudo germinar. Fue capaz de ver en ese hombre maltrecho, que estaba a su lado sufriendo el mismo destino, al Rey del universo, descubriendo en Él esa semilla de mostaza -casi imperceptible- y el árbol en que podía cobijarse. Pudo reconocerse a sí mismo como trigo, aún en medio de la cizaña; como pez bueno. Encontró su tesoro, su perla fina, y -como buen ladrón que era- de inmediato reconoció su valor: «Jesús, acuérdate de mí cuando vengas con tu Reino». Sin apenas darse cuenta, se convirtió en harina fermentada haciendo presente el poder del amor de Cristo, que es más grande que todas nuestras miserias.

 

El buen ladrón es también esa oveja perdida a quien Cristo Rey, el buen pastor, encuentra en las periferias, donde todo parece perdido, para demostrarnos que su amor todo lo perdona, todo lo vence y todo lo puede, y que lo único que importa y debemos procurar siempre es verle a Él, en todo y en todos, para hacerle presente aquí y ahora.

 

¿Cómo quieres que te haga presente a ti -el Reino en persona- para que seas Tú el Rey de mi vida?

 

(pausa en silencio para oración personal)

 

Oración final:

Señor, como Regnum Christi nos has encargado la misión de hacerte presente a ti, que eres el Reino en persona. Envíanos tu Espíritu para descubrir cómo quieres que te ayudemos a responder a las necesidades que los hombres, el mundo y la Iglesia tenemos de Ti aquí y ahora.

 

Eres el centro de nuestras vidas, y con amor renovado te decimos:

R/ ¡Cristo Rey nuestro!
V/ ¡Venga tu Reino!

 

Kit para redes sociales

Descarga todo el kit de la novena de Cristo Rey 2022 para redes sociales o para imprimir, ¡y comparte el Reino!

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