Después de cuatro semanas de trabajo capitular, el P. Sylvester Heereman, L.C., habla en esta entrevista realizada por Karl-Olaf Bergmann, director de la oficina de comunicación de Europa Occidental y Central sobre el Capítulo General de los Legionarios de Cristo en Roma: sobre la cultura del diálogo espiritual, el largo camino de renovación de los últimos años y la petición de las oraciones para los próximos seis años.
Desde hace casi un mes se reúne en Roma el Capítulo General de los Legionarios de Cristo, un acontecimiento que tiene lugar solo cada seis años y que orienta el futuro de la Congregación. El P. Sylvester Heereman, L.C., delegado para Europa Occidental y Central, describe sus impresiones marcadas por la oración, el intercambio y las decisiones: un ambiente caracterizado por la apertura, la voluntad de comprenderse y una cultura de diálogo que deja espacio a la acción del Espíritu Santo. Al mismo tiempo subraya que no se trata tanto de “grandes novedades” como de paciencia y coherencia en el camino hacia la renovación, y de discernir juntos qué aspectos se deben priorizar en los próximos años.
P. Sylvester, tras casi un mes de Capítulo General en Roma: ¿su balance provisional en una frase? Y, ¿por qué un Capítulo General dura tanto tiempo?
Mi balance provisional es este: juntos siempre encontramos un camino, incluso cuando a veces pareciera imposible.
El Capítulo, en efecto, dura mucho tiempo. En congregaciones más grandes, 3 a 4 semanas es lo habitual. En nuestro caso, 5 a 6 semanas. Esto se debe, por un lado, a que el Capítulo General solo se celebra cada seis años y es la máxima instancia de gobierno en la Congregación. En nuestro caso concreto, se añade que en los últimos 12 años hemos introducido muchos cambios en ámbitos importantes: formación, ejercicio de la autoridad, vida comunitaria, administración, protección de menores y la estructura de la gran familia Regnum Christi. En estas semanas se revisan todos estos cambios para evaluar si se han aplicado, si han sido asumidos, si han dado fruto y si es necesario hacer ajustes.
¿Dónde percibe que el Capítulo General “camina en el Espíritu Santo”, como dijo el P. John Connor, L.C.? ¿En la oración, en las conversaciones en común, en las decisiones o en el trato mutuo?
Lo percibo sobre todo en el trato y en la cultura del diálogo. Nos hablamos con mucha sinceridad y apertura, a pesar de las diferencias de opinión. En ese clima, el Espíritu de Dios puede actuar con mayor libertad, aunque nunca es algo automático y siempre exige de cada uno la disposición para comprender al hermano.
Además, en el Capítulo hemos adoptado el llamado “diálogo espiritual” como método, inspirado en el Sínodo sobre la sinodalidad. Los temas importantes se abordan primero en pequeños grupos, donde todos pueden intervenir y donde se busca, con serenidad, no solo el consenso, sino una intuición compartida sobre la acción del Espíritu.
¿Qué cuestiones fundamentales orientan, a su juicio, la dirección del Capítulo General de cara al futuro de la Congregación?
Todavía no puedo decirlo con certeza. Todos los temas posibles están sobre la mesa. Me parece que el tono de fondo es avanzar con paciencia y constancia en la renovación iniciada en los últimos años, dejando que impregne cada vez más la cultura de la vida comunitaria. Esto tiene muchas ramificaciones. Se trata de caminar juntos, respetando al mismo tiempo que las experiencias y los ritmos son muy diversos.
¿Qué frutos espirituales percibe ya ahora, y qué significa eso concretamente para la familia espiritual del Regnum Christi?
Un fruto espiritual que estamos viviendo en estos días y que esperamos “llevar a casa” es esta actitud de querer comprender, de expresarse con franqueza y de buscar juntos el camino, más allá de las diferencias.
¿Hay alguna o algunas orientaciones del Capítulo que podrían ser especialmente importantes para el territorio de Europa Occidental y Central, tanto en lo espiritual como en lo apostólico?
Es todavía pronto para afirmarlo. Solo la semana pasada comenzamos a abordar los distintos temas. Las dos primeras semanas estuvieron dedicadas a asimilar los numerosos informes sobre la vida y misión de la Congregación y, naturalmente, a elegir el nuevo gobierno. Los acentos concretos se irán definiendo en los próximos días. Pienso que no habrá grandes novedades, sino continuidad en la aplicación de la renovación institucional, un proceso en el que aún estamos inmersos.
Muchos en Europa todavía no conocen al nuevo director general. ¿Cómo lo describiría, desde su experiencia personal, en pocas palabras? ¿Qué prioridad parece ocupar un lugar central en su corazón?
Conozco al P. Carlos desde hace tiempo. No hemos vivido en la misma comunidad ni trabajado estrechamente juntos, pero nos hemos encontrado con frecuencia y, por ejemplo, hemos vivido juntos los últimos tres Capítulos Generales. Hace unos meses estuvo en Düsseldorf visitando los lugares vinculados a la historia de su familia. Su abuelo era un judío alemán que emigró antes de la guerra; toda la familia que permaneció en Alemania murió.
El P. Carlos es una persona espontánea y directa. Dice lo que piensa; con él todo es claro y directo. Es alegre y cercano, sabe escuchar y es también muy decidido. Cualidades que le serán de gran ayuda en su nueva responsabilidad. Pienso que su principal preocupación es el bien de sus hermanos.
¿Qué le ha conmovido personalmente más en estas semanas — quizá un encuentro, un momento de oración o una decisión —? ¿Por qué pide las oraciones de todos en el Regnum Christi?
Rezo, ante todo, para que podamos discernir juntos qué elementos deben marcar los próximos seis años, de modo que todos crezcamos más en nuestra vocación de hacer presente a Jesús, que sale al encuentro de las personas, les muestra el amor de su corazón, las reúne, las forma y las envía.
Lo que más me ha conmovido ha sido la presencia palpable del Espíritu Santo en las elecciones.
Semblanza
El P. Sylvester Heereman, L.C., nació el 10 de septiembre de 1974 en Bad Neustadt an der Saale (Alemania). En 1994 ingresó en el noviciado de los Legionarios de Cristo en su país natal. Emitió sus primeros votos en 1996 y la profesión perpetua en 1999. De 2001 a 2003 fue secretario territorial en Italia. Entre 2004 y 2006, mientras concluía sus estudios, fue parte del equipo de formadores del Colegio Internacional de los Legionarios de Cristo en Roma. Fue ordenado sacerdote el 23 de diciembre de 2006.
El 6 de febrero de 2007 fue nombrado director territorial de Alemania. Tras la unificación de este territorio con el de Francia, fue designado el 10 de junio de 2011 director territorial de Europa Occidental y Central. El 16 de febrero de 2012, el cardenal Velasio De Paolis lo nombró vicario general.
A partir del 15 de octubre de 2012 asumió, tras la renuncia temporal por motivos de salud del P. Álvaro Corcuera, L.C., las funciones de director general de los Legionarios de Cristo y del Regnum Christi. En el Capítulo General extraordinario de 2014 fue elegido consejero general.
Actualmente, el P. Sylvester es coordinador de pastoral vocacional en Alemania y miembro del Colegio Directivo Territorial del Regnum Christi en Alemania.


