Regnum Christi Internacional

Taís Gea, consagrada del Regnum Christi, crea un icono de Cristo Rey – Sagrado Corazón para el Papa León XIV: “Una profesión de fe hecha imagen”

Es un gesto de gran delicadeza por parte del Papa haber respondido a la carta que le escribí. Él agradeció por el icono.
Taís Gea, consagrada del Regnum Christi, crea un icono de Cristo Rey – Sagrado Corazón para el Papa León XIV: “Una profesión de fe hecha imagen”

La consagrada y artista mexicana Taís Gea Guinovart escribió un icono de Cristo Rey – Sagrado Corazón que el Regnum Christi entregó como regalo al Papa León XIV durante una audiencia en Roma. La obra busca expresar, a través del arte, el amor de Cristo y la comunión con la Iglesia universal. Para la autora, el icono es “una profesión de fe y un acto de oración” que se ofrece al Papa y a toda la Iglesia.

Nacida en Ciudad de México en 1986, doctora en Teología Bíblica y maestra en Arte Sacro, con formación en Tierra Santa y una trayectoria que integra estudio, oración y creación artística, Taís ha dedicado su vocación a anunciar el amor de Dios también a través de la belleza. ¿Puede una imagen transmitir lo que a veces las palabras no alcanzan a decir? En esta conversación, comparte el origen espiritual de este icono, el significado de sus símbolos y lo que implica ofrecer, desde el carisma del Regnum Christi, un signo visible de fe a la Iglesia universal.

¿Cómo nació este icono de Cristo Rey — Sagrado Corazón y por qué quisiste que fuera un regalo para el Papa?

Este icono nace del deseo de las consagradas y los laicos consagrados del Regnum Christi de hacerle un regalo a Su Santidad, el Papa León XIV, ya que iban a ser recibidos en audiencia privada en ocasión de las dos Asambleas Generales Ordinarias. Y el deseo era plasmar, mediante un icono, la espiritualidad del Regnum Christi.

Y dos de los elementos principales de la espiritualidad del Regnum Christi son Cristo Rey — el Regnum Christi busca hacer presente el Reino de Cristo — y el Sagrado Corazón, que siempre ha estado ligado a la espiritualidad del Regnum Christi como aquel Cristo que ha querido venir a mostrar su amor a los hombres. Y de este amor que recibimos de Cristo, también a nosotros nos surge el amor de Cristo para llevarlo a conocer a todos los hombres y para que los hombres tengan una relación personal con Él.

¿Cómo dialogan en la imagen la realeza de Cristo y la experiencia de su Corazón?

Cristo se presenta como Rey que reina desde la cruz, manifestando un reinado que no se impone por la fuerza, sino que se entrega por amor. Los colores que envuelven la figura expresan esta verdad central del misterio cristiano: el rojo, signo de su entrega total y de su sangre derramada en la cruz; y el blanco, que evoca su pureza, su inocencia y la luz de la Resurrección. En esta armonía de colores se revela el amor que se dona sin reservas y la santidad de Aquel que vence al pecado y a la muerte.

Taís Gea, consagrada del Regnum Christi, crea un icono de Cristo Rey – Sagrado Corazón para el Papa León XIV: “Una profesión de fe hecha imagen”
Taís durante la elaboración del icono que recibió el Papa León XIV. (Crédito de la imagen: Taís Gea)

En la tradición iconográfica nada es decorativo. ¿Qué simboliza cada elemento de este Cristo Rey?

En el centro del icono, Cristo ofrece su Corazón a la humanidad. No es un gesto estático, sino una invitación viva: el Corazón abierto manifiesta el amor misericordioso de Dios que sale al encuentro del hombre, lo llama, lo acoge y lo envía. Con una mano bendice, comunicando vida, gracia y paz; con la otra entrega su propio Corazón, fuente de toda vocación, misión y esperanza. Este gesto expresa profundamente la espiritualidad del Regnum Christi: un Cristo que ama primero, llama personalmente y envía a colaborar con Él en la extensión de su Reino.

La corona real no es signo de poder terrenal, sino confesión de fe en el Rey crucificado, cuyo trono es la cruz. En ella se revela la paradoja del Evangelio: Cristo reina sirviendo y salva entregándose. El nimbo cruciforme, propio de la iconografía cristológica, proclama el misterio de su divinidad y humanidad, verdadero Dios y verdadero hombre, centro de la historia y Señor del tiempo.

Las abreviaturas del nombre de Jesucristo, según la tradición iconográfica, confiesan que Aquel que se contempla no es una idea ni un símbolo abstracto, sino una Persona viva, presente y actuante en su Iglesia.

Este icono quiere ser, ante todo, una profesión de fe y un acto de oración, ofrecido a Su Santidad León XIV y, con él, a toda la Iglesia, como signo de comunión, de amor a Cristo Rey y de confianza en su Corazón, del que brota toda renovación y toda misión.

¿Qué significado tiene para ti que este icono haya sido entregado al Papa?

Poder hacerlo para el Papa León fue un honor, realmente. Me pareció un gesto muy bello de parte del Regnum Christi que uno de sus miembros pudiera expresar, a través del arte, la espiritualidad, porque a veces las palabras nos quedan cortas y el arte tiene muchos más elementos que pueden comunicar un mensaje espiritual, como lo es nuestra propia espiritualidad, y que también dejan abierto a que muchos otros puedan interpretar, profundizar, como enriquecerse al contemplar una pieza de arte, una pieza que, a través de la belleza, puede conectar con estas fibras espirituales.

Me ha parecido muy bonito poder aportar, de manera plástica y visual, un elemento tan característico de nuestro carisma: Cristo Rey y el del Sagrado Corazón, para que el Papa pudiera percibir, a través de la belleza y la imagen, lo que somos nosotros.

Taís Gea, consagrada del Regnum Christi, crea un icono de Cristo Rey – Sagrado Corazón para el Papa León XIV: “Una profesión de fe hecha imagen”
El icono Cristo Rey – Sagrado Corazón. (Crédito de la imagen: Taís Gea)

Ante esto, recibiste una carta en la que el Papa te agradecía el icono. ¿Cómo viviste el momento en que recibiste la noticia y qué resonó en tu interior al leer esto?

Es un gesto de gran delicadeza por parte del Papa haber respondido a la carta que le escribí. Él agradeció el icono. Me pareció un gesto de un pastor que, como un padre que recibe un dibujo de uno de sus hijos y se alegra por haberlo recibido y lo llena de cariño, así sentí la carta del Papa, en la que, con un gesto tan sencillo como responder con una carta, agradece mi generosidad. En realidad, para mí, es un honor poderle dar un icono.

Fue muy bello cómo me ofreció su bendición y, especialmente, tiene una frase que, para mí, fue significativa y me anima a seguir transmitiendo la fe a través del arte. Es una motivación que me da el Papa, en donde me doy cuenta de que él mismo también reconoce el valor que tiene el arte en el ámbito de la evangelización y que me hace ver cómo es un camino viable y rico para que la sociedad actual pueda encontrarse con la belleza de Dios que se manifiesta a través del arte.

¿Qué responsabilidad crees que siente un artista al crear algo para la Iglesia?

Es una experiencia de ser consciente de que lo que uno produce no es para uno mismo, sino que, una vez que emerge de nuestras manos, se pone al servicio, primero de la Iglesia, pero también de la humanidad entera. ¿Cuántas personas van a los Museos Vaticanos y a la Basílica de San Pedro? Aunque no sean cristianos ni siquiera sean religiosos, pueden admirar este arte y reconocer su grandeza y belleza.

Los artistas, al final, estamos al servicio de la belleza, en cuanto prestamos nuestras manos, nuestro talento, nuestro tiempo, nuestro esfuerzo; pero esa obra que creamos ya no nos pertenece, aunque parte de nosotros y tiene parte de nosotros mismos, pues al final se pone al servicio de toda la humanidad.

Taís Gea, consagrada del Regnum Christi, crea un icono de Cristo Rey – Sagrado Corazón para el Papa León XIV: “Una profesión de fe hecha imagen”
Para Taís un icono es una profesión de fe y un acto de oración. (Crédito de la imagen: Taís Gea)

Es una manera de comprender que, en el fondo, lo que nosotros hacemos como artistas es colaborar con el Dios creador, quien crea todo bello y, por lo tanto, prestamos nuestras manos para que esa belleza quede plasmada y la gente pueda percibir lo que es bello: Dios mismo, la belleza misma.

Esa es la responsabilidad de un artista y, sobre todo, de un artista católico. Tenemos una enorme responsabilidad de transmitir el mensaje, que a veces es difícil de comprender desde la razón, de una manera que impacte toda la sensibilidad: a los ojos, a los oídos, cuando es la música, a los sentidos también, y al tacto, cuando hay texturas, cuando esa pieza se puede tocar. Todos los sentidos se ponen en juego y el artista ayuda al cristiano a que su fe no solamente pase por la razón, sino que también se deje impactar por esta belleza.

Foto de portada: Nancy Nohrden, directora general de las consagradas, entregando el icono preparado por Taís Gea al Papa León XIV.

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