Disponible en YouTube, esta producción recoge la historia de vida, la fe y la amistad de dos jóvenes de Medellín, Colombia, que fallecieron en un accidente de tráfico el 5 de diciembre de 2021, y propone una mirada que va más allá del hecho trágico.
Una amistad que revela un camino
El documental nace, según explica el P. Fernando Morales, L.C., del deseo de mostrar la historia de estos jóvenes y, al mismo tiempo, el valor de la amistad como camino real de santidad. La producción recoge una experiencia concreta: la relación entre dos amigos que vivieron una fe profunda sin dejar de ser jóvenes de su tiempo, cercanos y alegres.
En este sentido, el testimonio rompe con una percepción extendida entre muchos jóvenes: la dificultad de encontrar amistades auténticas. La historia de David y Juan Diego muestra que es posible una amistad verdadera, profunda y, al mismo tiempo, plenamente cristiana, donde la fe no reduce la vida, sino que la ensancha.

Una espiritualidad concreta traducida en una vida coherente
A partir de escritos personales y testimonios de quienes los conocieron, el documental evidencia rasgos constantes en ambos: vida de oración, servicio a los demás y coherencia en la vida. Estos elementos se integraban de forma natural en su vida diaria y marcaban profundamente su manera de relacionarse, de servir y de vivir la fe.
Quienes convivieron con ellos coinciden en señalar comportamientos concretos que se repetían: su disponibilidad, alegría, capacidad de entrega y una fe vivida con naturalidad. Esta convergencia de testimonios aporta solidez al contenido del documental.

Familias que viven el dolor con fe
Uno de los ejes más sólidos del documental es el testimonio de las familias. Desde el momento del accidente, los padres han sostenido el duelo con una fe que se convierte en fortaleza, serenidad y paz, sin disminuir con el paso del tiempo.
Una frase sintetiza esa experiencia interior: «Yo te estaba pidiendo que me fortalecieras la fe, pero no así», expresó la madre de uno de los jóvenes. La frase no elimina el dolor, pero revela una vivencia de fe que transforma el modo de afrontarlo.
Junto a esa fortaleza, aparece un elemento menos esperado: un gozo espiritual perceptible en su manera de hablar, en sus gestos y en la continuidad de su testimonio a lo largo de casi cinco años. Refleja un proceso interior profundo y sostenido a lo largo del tiempo.

Formación que configura la vida
El vídeo también muestra el proceso formativo que marcó la vida de estos jóvenes: su crecimiento en familias del Regnum Christi, su paso por el ECYD y su formación en el Colegio Cumbres Medellín.
En particular, el ECYD aparece como un elemento estructural en su desarrollo: un estilo de vida que configuró su relación con Dios, fortaleció su sentido apostólico y marcó su compromiso con los demás. En ese contexto aprendieron a orar, a servir y a asumir la misión como parte de su identidad. Ambos vivieron intensamente sus apostolados y desarrollaron una fuerte conciencia de la misión.
Este camino culminó en su decisión de entregar un año como Regnum Christi collaborators, un paso que ambos expresaron explícitamente en sus cartas de solicitud.

Dos vidas, un mismo ideal
David Baena Moreno, nacido en Medellín el 6 de septiembre de 2003, destacó por su espíritu misionero, su alegría y su deseo de acercar a otros jóvenes a Cristo. En sus escritos, él mencionaba su intención de ayudar a otros a descubrir que la fe no se separa de la vida, sino que permite vivirla con mayor plenitud.
Juan Diego Salazar Román, nacido el 6 de marzo de 2004, era reconocido por su cercanía, su sentido del humor y su constante disposición a servir. Su aspiración era clara: ser un puente entre los jóvenes y Dios, acompañándolos en su camino de fe.
Ambos compartieron la misma convicción: la santidad como aquello que te da verdadera felicidad. Influenciados, entre otros, por el testimonio de Carlo Acutis, comprendieron la vida cristiana como un tesoro que vale la pena vivir y compartir.

Un testimonio que interpela hoy
El accidente del 5 de diciembre de 2021, en el que también fallecieron el P. Jorge Herrera, L.C., y el joven Steven Giraldo, marcó profundamente a la comunidad. Sin embargo, el documental no se centra en el hecho trágico, sino en el significado de esas vidas que, más que apagarse, han aportado mucha luz.
La historia de David y Juan Diego plantea una cuestión de fondo: cómo vivir la fe en el contexto actual y qué forma concreta puede adoptar en la vida de un joven. Su experiencia muestra que buscar vivir la santidad es una posibilidad real, visible en lo cotidiano.
El P. Fernando Morales lo sintetiza señalando que el Espíritu Santo sigue actuando en la Iglesia y suscitando historias que reflejan con fuerza la acción de Dios en las personas y en sus vidas.
Un documental para contemplar y compartir
El vídeo propone detenerse ante la acción de Dios en dos vidas jóvenes que respondieron con generosidad. Su amistad, su proceso formativo y su entrega configuran un testimonio que dialoga hoy directamente con las inquietudes de muchos jóvenes.
Se presenta así como una oportunidad para acercarse a una historia concreta en la que convergen amistad, fe y misión, en un lenguaje comprensible y cercano para los jóvenes y las familias.



