Nuestra Señora de Lourdes
H. Francisco J. Posada, L.C.
In the name of the Father and of the Son and of the Holy Spirit. Amen.
Christ, our King, Thy Kingdom come!
Preparatory prayer (to put me in the presence of God)
Hoy me postro delante de Ti, Señor; quiero pedirte algo, pero ni siquiera sé cómo. Ayúdame a reconocer que todo lo que haga es para tu gloria y que tu gloria es mi felicidad. Señor, aumenta mi fe.
Gospel of the day (to guide your meditation)
From the Holy Gospel according to St. Mark 7, 24-30
At that time, Jesus left Gennesaret and went to the region where Tyre is located. He went into a house, for he did not want anyone to know that he was there, but he could not pass unnoticed. A woman, who had a child possessed by an unclean spirit, heard of it at once, went to look for him and fell down at his feet.
When that woman, a Syrian from Phoenicia and a pagan, begged Jesus to take the demon out of her daughter, he answered her: “Let the children eat first. It is not right to take bread from the children and give it to the little dogs”. The woman replied, “Yes, Lord, but it is also true that the little dogs under the table eat the crumbs thrown by the children.
Then Jesus answered her, “Go, go your way; because of what you have said, the demon has gone out of your daughter”. When the woman came to her house, she found her daughter lying in bed, and the demon had gone out of her.
Word of the Lord.
Meditate on what God tells you in the Gospel
¿Quién le puede negar a una madre algo que pide para su hija? En cierta medida, ni siquiera Dios porque lo pide con fe y amor. Dios nos quiere ayudar, solo necesitamos aprender a pedir su socorro porque nosotros mismos no sabemos cómo pedir su gracia; nos lo dice san Pablo cuando invita a los cristianos a dejar que sea el Espíritu Santo el que hable por nosotros.
El corazón de Jesús se mueve porque ve la necesidad de la madre que le pide ayuda para su hija. Hoy creo que esta situación se repite por el gran número de mujeres que sufren y necesitan ayuda, su sufrimiento es de muchos tipos y la realidad es compleja. No nos podemos librar de los espíritus malignos que acechan nuestras vidas y, de especial manera, a las mujeres como parte esencial de la familia. Hay que mostrarles el camino y la forma para pedirle a Dios que esté presente en sus vidas.
Al inicio, Jesús se muestra como alguien que no le va a ayudar ya que no es parte del pueblo escogido. Como hay un solo Dios, quien no cree en Él no puede beneficiarse de sus dones, pero el amor de Dios no tiene límites, la madre del Evangelio se presenta como una persona que está convencida del poder de Jesús; no hace todo lo que hacen los seguidores de Cristo, pero sabe quién es Él en lo más profundo. La fe es estar convencido de que Dios se hace presente en mi vida y quiere ayudarme, sin importar que haya hecho o cuán lejos me encuentre de Él.
«“Sí, Señor, pero también los perritos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos”. Con estas palabras esta madre demuestra haber intuido que la bondad del Dios Altísimo, presente en Jesús, está abierta a toda necesidad de sus criaturas. Esta sabiduría plena de confianza toca el corazón de Jesús y le arrebata palabras de admiración: “Mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas”. ¿Cuál es la fe grande? La fe grande es aquella que lleva la propia historia, marcada también por las heridas, a los pies del Señor pidiéndole que la sane, que le dé sentido. Cada uno de nosotros tiene su propia historia y no siempre es una historia limpia; muchas veces es una historia difícil, con muchos dolores, muchos problemas y muchos pecados. ¿Qué hago, yo, con mi historia? ¿La escondo? ¡No! Tenemos que llevarla delante del Señor: “¡Señor, si Tú quieres, puedes sanarme!” Esto es lo que nos enseña esta mujer, esta buena mujer: la valentía de llevar la propia historia de dolor delante de Dios, delante de Jesús; tocar la ternura de Dios, la ternura de Jesús. Hagamos, nosotros, la prueba de esta historia, de esta oración: cada uno que piense en la propia historia. Siempre hay cosas feas en una historia, siempre. Vamos donde Jesús, llamamos al corazón de Jesús y le decimos: “¡Señor, si Tú quieres, puedes sanarme!”. Y nosotros podremos hacer esto si tenemos delante de nosotros el rostro de Jesús, si nosotros entendemos cómo es el corazón de Cristo: un corazón que tiene compasión, que lleva sobre sí nuestros dolores, que lleva sobre sí nuestros pecados, nuestros errores, nuestros fracasos.»
(Ángelus de S.S. Francisco, 16 de agosto de 2020).
Dialogue with Christ
This is the most important part of your prayer, prepare yourself to talk with much love with the One who loves you.
Purpose
Propose a personal one. The one that involves the most love in response to the Beloved... or, if you believe that this is what God is asking of you, live what is suggested below.
Rezar por las madres que sufren a causa de los padecimientos de sus hijos.
Farewell
We thank You, Lord, for all Your benefits, You who live and reign forever and ever.
Amen.
Christ, our King!
Thy Kingdom come!
Most prudent Virgin, Mary, Mother of the Church.
Pray for us.
In the name of the Father and of the Son and of the Holy Spirit. Amen.


