H. Enmanuel Velázquez, L.C.
In the name of the Father and of the Son and of the Holy Spirit. Amen.
Christ, our King, Thy Kingdom come!
Preparatory prayer (to put me in the presence of God)
Padre, ayúdame a descubrir el gran don que me haces con la presencia de tu Hijo en mi vida. Te pido que aumentes mi fe en tu Eucaristía para que pueda conocerte mejor y que te ame cada vez más.
Gospel of the day (to guide your meditation)
From the Holy Gospel according to Luke 24:35-48
Cuando los dos discípulos regresaron de Emaús y llegaron al sitio donde estaban reunidos los apóstoles, les contaron lo que les había pasado en el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan. Mientras hablaban de esas cosas, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: “La paz esté con ustedes”. Ellos, desconcertados y llenos de temor, creían ver un fantasma. Pero él les dijo: “No teman; soy yo. ¿Por qué se espantan? ¿Por qué surgen dudas en su interior? Miren mis manos y mis pies. Soy yo en persona. Tóquenme y convénzanse: un fantasma no tiene ni carne ni huesos, como ven que tengo yo”. Y les mostró las manos y los pies. Pero como ellos no acababan de creer de pura alegría y seguían atónitos, les dijo: “¿Tienen aquí algo de comer?”. Le ofrecieron un trozo de pescado asado; él lo tomó y se puso a comer delante de ellos.
Después les dijo: “Lo que ha sucedido es aquello de que les hablaba yo, cuando aún estaba con ustedes: que tenía que cumplirse todo lo que estaba escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos”.
Entonces les abrió el entendimiento para que comprendieran las Escrituras y les dijo: “Está escrito que el Mesías tenía que padecer y había de resucitar de entre los muertos al tercer día, y que en su nombre se había de predicar a todas las naciones, comenzando por Jerusalén, la necesidad de volverse a Dios para el perdón de los pecados. Ustedes son testigos de esto”.
Word of the Lord.
Meditate on what God tells you in the Gospel
Jesús sale al encuentro de los discípulos cuando menos se lo esperaban. Aún más inesperado era el estado como se les apareció, un hombre llagado, con las huellas de su martirio. No se puede separar la cruz de Jesús. Después de su resurrección les sigue recordando a los apóstoles el significado de la cruz y el sufrimiento. Uno de los mayores problemas de la fe es la pregunta sobre el mal en el mundo, especialmente cuando acaece a los inocentes. Una respuesta que emana del hecho de ser cristiano es la del testigo de toda la pasión del Señor, la cruz. Ella pudo percibir todo lo qué le pasaba a Jesús, cuánto sufrió, vio a su madre y sintió cómo se le rompía el corazón al ver a su hijo morir lentamente, pero en todo esto notaba algo especial en Jesús. Él sabía cómo vivir su vida y muerte con amor; cargó todos nuestros pecados aquel que era todo lo contrario al pecado y lo hizo por amor. La respuesta del dolor inocente es el Hijo que muere en la cruz. Claramente esta no es la única respuesta al problema del mal, pero es una muy potente.
Un signo de la resurrección de Jesús es el poder que les otorga a sus sacerdotes de permanecer en el mundo a través de la Eucaristía. Ellos mismos lo comentan con los discípulos de Emaús, quienes reconocieron quién era su «huésped», dicen: «lo reconocimos al partir el pan». El mismo Jesús come un pedazo de pescado para mostrarles el poder del alimento que da vida. En la Eucaristía nos encontramos con Jesús que nos comparte su pan para que nosotros también lo compartamos con los demás.
«Digámoslo confiados y sin miedo: “Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia”. No le tengamos miedo a los escenarios complejos que habitamos porque allí, en medio nuestro, está el Señor; Dios siempre ha hecho el milagro de engendrar buenos frutos. La alegría cristiana nace precisamente de esta certeza. En medio de las contradicciones y de lo incomprensible que a diario debemos enfrentar, inundados y hasta aturdidos de tantas palabras y conexiones, se esconde esa voz del Resucitado que nos dice: “¡La paz esté con ustedes!”».
(Homilía de S.S. Francisco, 30 de mayo de 2020).
Dialogue with Christ
This is the most important part of your prayer, prepare yourself to talk with much love with the One who loves you.
Purpose
Propose a personal one. The one that involves the most love in response to the Beloved... or, if you believe that this is what God is asking of you, live what is suggested below.
Rezaré una comunión espiritual: «Creo, Señor mío, que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento del altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo ardientemente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.»
Farewell
We thank You, Lord, for all Your benefits, You who live and reign forever and ever.
Amen.
Christ, our King!
Thy Kingdom come!
Most prudent Virgin, Mary, Mother of the Church.
Pray for us.
In the name of the Father and of the Son and of the Holy Spirit. Amen.


