H. Francisco J. Posada, L.C.
In the name of the Father and of the Son and of the Holy Spirit. Amen.
Christ, our King, Thy Kingdom come!
Preparatory prayer (to put me in the presence of God)
Señor, Tú conoces mi miseria mejor que nadie, me conoces hasta lo más profundo. Te pido que me des la gracia de verme como Tú me ves, que reconozca el don que soy y, así también, pueda descubrirlo en los demás. Dame tu gracia para amarte cada día más.
Gospel of the day (to guide your meditation)
From the Holy Gospel according to St. Matthew 7, 1-5
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No juzguen y no serán juzgados; porque así como juzguen los juzgarán y con la medida que midan los medirán.
¿Por qué miras la paja en el ojo de tu hermano y no te das cuenta de la viga que tienes en el tuyo? ¿Con qué cara le dices a tu hermano: ‘Déjame quitarte la paja que llevas en el ojo’, cuando tú llevas una viga en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga que tienes en el ojo, y luego podrás ver bien para sacarle a tu hermano la paja que lleva en el suyo”.
Word of the Lord.
Meditate on what God tells you in the Gospel
Un amor verdadero ve lo profundo de la otra persona, ve sus intenciones y, aunque a veces no sea correspondido, reconoce que el otro ha hecho su mejor esfuerzo. El amor es capaz de perdonarlo todo, todo lo soporta, todo lo cree porque a la raíz tiene un corazón de misericordia. Una vida caracterizada por este amor no solo da una gran felicidad, sino que se comparte.
Este amor quiere seguir el principio de ama como quieres ser amado. Se esfuerza por hacer de su medida, de la medida del amor, una cosa sin medida porque quiere salir y darse por completo al otro, no se queda con una cosa mediocre.
Para cambiar el mundo y hacerlo un lugar mejor donde reine el amor, necesitamos comenzar por algo sencillo, pero a la vez difícil: cambiarnos a nosotros mismos. Muchas veces nos preguntamos por qué no cambia tal persona, o pensamos que le vendría bien esto al otro y, por lo general, nos mueve una actitud: «los otros son los que tienen que cambiar», no yo. Para hacer un cambio debemos empezar con nosotros mismos; pero, aunque parezca una tarea fácil se complica un poco porque debemos adquirir un gran conocimiento propio y, después, trabajar en nuestra fuerza de voluntad para cambiarnos y asemejarnos más a Cristo que ama sin condiciones.
En nuestra relación con Dios, a veces, podemos «meter la pata» y no dejar que Dios ocupe el primer lugar en nuestra vida y nuestro corazón. Por muchas otras cosas lo tenemos en segundo lugar, y esta es una gran oportunidad para permitir que Dios se convierta en el centro de nuestras vidas, sólo hay que dejarlo que actúe y no oponernos a su gracia.
«En este sentido, la promoción de la justicia requiere la contribución de las personas adecuadas. Las palabras exigentes y fuertes de Jesús pueden ayudarnos: “Con la medida con que juzguéis, seréis juzgados”. El Evangelio nos recuerda que nuestros intentos de justicia terrenal siempre tienen como horizonte último el encuentro con la justicia divina, la del Señor que nos espera. Estas palabras no deben asustarnos, sino solamente animarnos a cumplir nuestro deber con seriedad y humildad.»
(Discurso de S.S. Francisco, 15 de febrero de 2020).»
Dialogue with Christ
This is the most important part of your prayer, prepare yourself to talk with much love with the One who loves you.
Purpose
Propose a personal one. The one that involves the most love in response to the Beloved... or, if you believe that this is what God is asking of you, live what is suggested below.
Hoy felicitaré a alguien por lo que haya hecho, ya sea algo especial o de todos los días.
Farewell
We thank You, Lord, for all Your benefits, You who live and reign forever and ever.
Amen.
Christ, our King!
Thy Kingdom come!
Most prudent Virgin, Mary, Mother of the Church.
Pray for us.
In the name of the Father and of the Son and of the Holy Spirit. Amen.


